15 sept. 2014

Resaca electoral: cambio político en Suecia



Después de ocho años con un gobierno de coalición entre los partidos de centro derecha (Alliansen), Suecia vuelve a dar una oportunidad a los Socialdemócratas, que han ganado las elecciones con un 31, 2 por ciento de los votos. Esa es la noticia del día, junto con la dimisión de Fredik Reinfeldt, el líder del Nya Moderaterna y hasta ahora primer ministro de Suecia. La resaca electoral nos deja otra incógnita despejada, el papel del partido de extrema derecha Sverigedemokraterna en el escenario político sueco, que se ha convertido en la tercera fuerza política del país. Terrible y triste noticia. Han conseguido un 12, 9 por ciento de los votos, sumando apoyos en todo el país pero principalmente en las regiones del sur, donde se acumula buena parte de la inmigración que recibe Suecia. "Ahora tendrán que hablar con nosotros", ha sido una de las primeras declaraciones de su líder, Jimmie Åkesson, en clara alusión al vacío político que le hacen todos los partidos. 



Las elecciones que se celebraron ayer eran de carácter nacional, regional y local y nosotros, como buenos ciudadanos, fuimos por primera vez a ejercer nuestro derecho al voto, que en este caso se limitaba a las elecciones locales y regionales. Hace un par de meses apenas podía hacerme una idea del panorama político en Suecia, no más allá de que era un país de tradición socialdemócrata que en las dos últimas elecciones había cambiado el rumbo hacia el conservadurismo liberal a través de la Alianza. Este gobierno de coalición  estaba formado por los Nya Moderaterna a la cabeza, seguido por otros tres partidos: Folkpartiet, Centerpartiet y Kristdemokraterna. Sin embargo, en las últimas semanas, hemos dedicado mucho tiempo a la política en las clases de sueco, Hemos trabajado con los programas políticos de los diferentes partidos, asistido a debates y seguido el bombardeo de las noticias políticas. Así que al final no ha sido difícil hacerse una composición y tomar la decisión del voto.  Pero quiero comentar algunas cositas que me han llamado la atención durante todo el proceso. 

- La forma de votar no se diferencia apenas de cómo lo hacemos en España pero coinciden en el mismo día las elecciones municipales, regionales y nacionales. Además, se puede votar con antelación en bibliotecas y otros centros públicos, que preparan pequeñas mesas electorales como dos semanas antes de las elecciones. 

- La campaña de todos los partidos se han centrado en dos puntos fundamentales: empleo y educación. Los suecos están muy preocupados por el desempleo, que ronda el 7, 4 por ciento, y aunque a los españoles esta cifra nos parezca de risa, aquí es un drama. La mejora de las escuelas suecas es otro de los puntos calientes, ya que en los últimos años la calidad de la educación sueca está a debate después de los malos resultados que muestra el famoso informe Pisa.

- Los partidos ecologista y feminista (Miljöpartiet/ Feministiskt Initiativ) estaban creando expectativas, sobre todo después de la sorpresa que dió este último en las recientes elecciones europeas. Sin embargo, al final parece que el feminismo no han recabado el apoyo suficiente para entrar en el Parlamento. 

-La participación ha sido del 83,3 por ciento

- En Sundsvall también habrá cambio de gobierno, han ganado los Socialdemócratas.

-Durante una de las charlas políticas en clase, nuestra profesora nos comentaba que en Suecia no se habla tanto de política como en otros países para evitar enfrentamientos. Ese miedo irracional a las discusiones hace que se pase de puntilla por estos temas y, por supuesto, no se debe preguntar a quién votaste. El voto es absolutamente secreto ;D. 

Y aunque yo ya me despido, el juego político seguirá en las próximas semanas. El futuro primer ministro, Stefan Löfven ya ha admitido que no va a ser fácil formar gobierno. Para tener mayoría en el parlamento sueco, los socialdemocrátas necesitan 175 escaños y ellos tienen apenas 113. Así que toca negociar, porque ni siquiera sumando los apoyos más naturales como los del Partido de la Izquierda (Vänsterpartiet) y los verdes (Miljöpartiet) conseguiría la mayoría necesaría.  Mientras la prensa ya habla del "miedo al caos" de un gobierno débil, habrá que esperar para ver cómo lo solucionan.



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