19 abr. 2014

La Pascua en Suecia



-¿Qué hacéis aquí en Semana Santa?
- Umm... comemos "godis".

Esta es la respuesta espontánea que puede darte un sueco. Así, tal cual: "Comemos chucherías" y claro viniendo de España se te queda la cara traspuesta y piensas: ¿eso es todo? Pero con lo que les gustan a los suecos las tradiciones eso no podía ser todo.

Es cierto que lo de los godis es la tradición número uno. Se toman muy en serio eso de recuperarse de la Cuaresma y es la época del año en la que se consume más chucherías y eso que aquí le dan muy fuerte durante todo el año. Para que nos hagamos una idea, según los periódicos, hablamos de unas 6.000 toneladas solo en estos días de Pascua. ¿A qué ahora tiene más sentido la respuesta de los suecos? Pero no solo de godis vive el hombre, también se consume muchísimos huevos. Tradicionalmente son un símbolo de fertilidad y resurrección, vinculado a la escasez de huevos durante el invierno y a su prohibición durante la Cuaresma. Por eso, desde hace siglos, no faltan en la mesa de Pascua (påskbordet), junto con el arenque (sill), el jamón (skinka), el salmón (lax) o el cordero (lamm). 

Están presente también la decoración de las casas. Los más pequeños suelen pintarlos de colores, se cuelgan de ramas (påskris), junto con pequeñas plumas de colores como las que se ven en las imágenes; y también están los huevos de Pascua (påskägg) que guardan las chucherías de los más pequeños. Estos días las casas también se llenan de flores: tulipanes (tulpaner) y lirios de Pascua (påskliljor).



Suecia es un país cuya religión mayoritaria es la luterana por lo que en estos días se recuerda la muerte de Jesús y se celebra su resurrección como en España. Sin embargo, aparte de las evidentes diferencias con el catolicismo, también mantiene en estos días algunas tradiciones paganas vinculadas al folclore a través de las påskkärringar. Las llamadas "brujas de Pascua", que allá por el siglo XVII volaban cada Jueves Santo (skärtorsdagen) a Blåkulla para reunirse con el Diablo y celebrar sus aquelarres. Algunos vinculan esta historia a la quema de brujas que hubo durante ese mismo periodo en Suecia (y en buena parte de Europa) y que acabo derivando en esta leyenda. 

Lo cierto es que es una costumbre popular entre los niños, que se disfrazan de påskkärringar: pañuelos en la cabeza, delantales, caras pintadas y, por supuesto, no puede faltar la escoba, a la que se le han añadido dos símbolos: el gato negro y una cafetera. Recorren las calles y piden godis deseando una feliz Pascua. 

Yo no he tenido ocasión de encontrarme con ninguna "bruja" pero sí que se han paseado por la ciudad. Aquí dejo una foto que ha publicado el periódico local de Sundsvall.






12 abr. 2014

Welcome to Sweden: los suecos se ríen de sus tópicos




¿Qué pasa cuando un americano decide liarse la manta a la cabeza y dejarlo todo para irse con su novia a Suecia? Pues sí, choques culturales elevados al cuadrado. Por eso esta serie de TV4 me tiene enganchada, porque además de compartir algunas de sus situaciones, las presentan de manera simpática ( y quizás algo exagerada, pero es una comedia y de eso se trata ¿no?). Otro punto a su favor es que es en sueco, al menos en parte, ya que lo van intercalando con el inglés. Esta serie sueca se estrenó hace tres semanas, se llama Welcome to Sweden y está previsto que se emita también en Estados Unidos. 

Hasta ahora hemos visto solo tres capítulos pero ya ha tratado algunos aspectos y situaciones interesantes con los que podemos identificarnos los que empezamos a conocer este país. Estos son algunos de esos momentos: 

- La sauna. Este es un tema que ya me ha surgido en varias conversaciones. Aunque no sea tan tradicional como, por ejemplo, en Finlandia, a los suecos les gusta la sauna y algunos tienen su propia "bastu", sobre todo, en las casas de campo. Nada raro hasta ahora... la curiosidad se despierta cuando hablamos sobre cómo se meten en la sauna. Y es que parece ser que es relativamente habitual hacerlo completamente desnudos cuando se hace en familia o amigos muy cercanos (en saunas privadas se entiende, claro). Por mucha cercanía o lazos familiares que haya, creo que para muchos extranjeros eso de desnudarnos en público es un tema tabú. Para Bruce, protagonista de la serie, también. Y no lo pasa demasiado bien cuando su suegro le suelta un discurso de bienvenida de esta manera tan poco habitual ;D.


-La canela. La devoción por esta especie es total en Suecia. Es uno de los olores más característicos, en los cafés, en las casas... Bollitos de canela por todas partes, son todo un símbolo de hospitalidad cuando alguien te los ofrece. Por eso, si no te gusta la canela... has empezado con mal pie. Eso al menos fue lo que le pasó a este americano cuando le confesó a su suegra que no soporta la canela y rechazo sus kanelbullar. ¡Mal asunto Bruce!

-Los vecinos. En el último capítulo, Emma, la novia de Bruce, se asoma a la mirilla de la puerta y vigila el descansillo, a la espera de que no haya nadie en las escaleras. Solo entonces sale de su apartamento. Encontrarse con los vecinos es algo que si se puede evitar, mejor. No quieren socializar en exceso y si tienes la "mala suerte" de encontrarte con alguno... "Hej, hej" es el saludo estándar. Y el pobre Bruce, como haríamos cualquier español, insiste en presentarse y entablar conversación con ellos. No, Bruce, no funciona, te lo digo yo ;P.

-Ser extranjero entre extranjeros. Hablamos mucho de las diferencias culturales con los suecos pero resulta que cuando llegas aquí uno de los pasos casi obligatorios es el paso por el SFI para aprender el idioma. Y entonces ya no se trata de relacionarse con suecos, sino con otros extranjeros. Entras a formar parte de un grupo de los más variopinto con el que tienes un interés común: aprender la lengua. Pero esto no siempre es fácil. Bruce pasa un mal rato cuando, en su primer día de clase, se encuentra con un iraquí que, desplazado por la guerra y con una familia que sufre sus secuelas, no tiene pudor en admitir que odia a muerte a los americanos. Con ese panorama, cuando le toca presentarse solo puede tartamudear y... ¡hacerse pasar por canadiense! 


La fiesta del cangrejo (kräftfest), las visitas a Migrationsverket, las peleas con el idioma... en fin, ese tipo de cosas con las que te enfrentas en el día a día y que resulta divertido ver retratadas en una serie, sobre todo sabiendo que es una producción sueca. Los estereotipos y los tópicos son peligrosos,  por eso es sano saber reírse y hacer reír con ellos.