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12 abr 2014

Welcome to Sweden: los suecos se ríen de sus tópicos




¿Qué pasa cuando un americano decide liarse la manta a la cabeza y dejarlo todo para irse con su novia a Suecia? Pues sí, choques culturales elevados al cuadrado. Por eso esta serie de TV4 me tiene enganchada, porque además de compartir algunas de sus situaciones, las presentan de manera simpática ( y quizás algo exagerada, pero es una comedia y de eso se trata ¿no?). Otro punto a su favor es que es en sueco, al menos en parte, ya que lo van intercalando con el inglés. Esta serie sueca se estrenó hace tres semanas, se llama Welcome to Sweden y está previsto que se emita también en Estados Unidos. 

Hasta ahora hemos visto solo tres capítulos pero ya ha tratado algunos aspectos y situaciones interesantes con los que podemos identificarnos los que empezamos a conocer este país. Estos son algunos de esos momentos: 

- La sauna. Este es un tema que ya me ha surgido en varias conversaciones. Aunque no sea tan tradicional como, por ejemplo, en Finlandia, a los suecos les gusta la sauna y algunos tienen su propia "bastu", sobre todo, en las casas de campo. Nada raro hasta ahora... la curiosidad se despierta cuando hablamos sobre cómo se meten en la sauna. Y es que parece ser que es relativamente habitual hacerlo completamente desnudos cuando se hace en familia o amigos muy cercanos (en saunas privadas se entiende, claro). Por mucha cercanía o lazos familiares que haya, creo que para muchos extranjeros eso de desnudarnos en público es un tema tabú. Para Bruce, protagonista de la serie, también. Y no lo pasa demasiado bien cuando su suegro le suelta un discurso de bienvenida de esta manera tan poco habitual ;D.


-La canela. La devoción por esta especie es total en Suecia. Es uno de los olores más característicos, en los cafés, en las casas... Bollitos de canela por todas partes, son todo un símbolo de hospitalidad cuando alguien te los ofrece. Por eso, si no te gusta la canela... has empezado con mal pie. Eso al menos fue lo que le pasó a este americano cuando le confesó a su suegra que no soporta la canela y rechazo sus kanelbullar. ¡Mal asunto Bruce!

-Los vecinos. En el último capítulo, Emma, la novia de Bruce, se asoma a la mirilla de la puerta y vigila el descansillo, a la espera de que no haya nadie en las escaleras. Solo entonces sale de su apartamento. Encontrarse con los vecinos es algo que si se puede evitar, mejor. No quieren socializar en exceso y si tienes la "mala suerte" de encontrarte con alguno... "Hej, hej" es el saludo estándar. Y el pobre Bruce, como haríamos cualquier español, insiste en presentarse y entablar conversación con ellos. No, Bruce, no funciona, te lo digo yo ;P.

-Ser extranjero entre extranjeros. Hablamos mucho de las diferencias culturales con los suecos pero resulta que cuando llegas aquí uno de los pasos casi obligatorios es el paso por el SFI para aprender el idioma. Y entonces ya no se trata de relacionarse con suecos, sino con otros extranjeros. Entras a formar parte de un grupo de los más variopinto con el que tienes un interés común: aprender la lengua. Pero esto no siempre es fácil. Bruce pasa un mal rato cuando, en su primer día de clase, se encuentra con un iraquí que, desplazado por la guerra y con una familia que sufre sus secuelas, no tiene pudor en admitir que odia a muerte a los americanos. Con ese panorama, cuando le toca presentarse solo puede tartamudear y... ¡hacerse pasar por canadiense! 


La fiesta del cangrejo (kräftfest), las visitas a Migrationsverket, las peleas con el idioma... en fin, ese tipo de cosas con las que te enfrentas en el día a día y que resulta divertido ver retratadas en una serie, sobre todo sabiendo que es una producción sueca. Los estereotipos y los tópicos son peligrosos,  por eso es sano saber reírse y hacer reír con ellos. 

17 mar 2014

Nationella prov: ¿cuánto sueco sabes?


Iba a empezar diciendo que hace poco hice la famosa nationella prov, pero acabo de darme cuenta que no hace ya tan poco. ¡Hace casi un mes! El tiempo vuela y últimamente no me entero :S. Bueno, el caso es que esta es la temida prueba que tenemos que hacer, tarde o temprano, los que estudiamos sueco en el SFI,  cuando llega el momento de cambiar de nivel. Aquí ya comenté un poco cómo se organizan los niveles en el SFI y para avanzar, al final de los cursos B, C y D hay que tener en cuenta dos cosas: la opinión del profesor y el resultado en la nationella prov. Normalmente el profesor sugiere al alumno cuándo puede presentarse, aunque también puede ser el estudiante el que tome la iniciativa. Cada curso tiene una serie de objetivos que te explican los primeros días y cuando más o menos puedes cumplirlos... ¡ a examen!

La prueba nacional consta de cuatro partes diferentes, todas en formato tipo test (salvo la oral, claro):

1. Leer (läsa). Diferentes tipos de textos divididos en dos cuadernillos. Noticias, anuncios, mensajes de texto o incluso diagramas. Cuando yo hice la prueba teníamos casi dos horas y media para hacer esta primera parte. No me resultó especialmente difícil. No es imprescindible conocer todo el vocabulario, sino ser capaz de identificar el sentido del texto. Ayuda mucho si sueles leer un poquito en sueco. 

2. Escuchar (höra). Esta parte suele ser la más temida.  Escuchar y entender sueco es para mi lo más difícil de todo este proceso de aprendizaje pero suele ser lo normal cuando se estudia un idioma extranjero así que no hay que desesperarse. El examen tiene respuestas muy cortas y eso ayuda a que elegir sea un poco más fácil. Además se escucha dos veces cada texto. 

3. Escribir (skriva). Durante el curso se supone que has ido trabajando la escritura de distintos tipos de textos sobre distintos temas (viajes, trabajo, etc..) En nuestro caso, nos tocó escribir una carta y comentar nuestras últimas vacaciones. Hay que leer bien las instrucciones. Por ejemplo, si te piden una carta, debe tener el formato carta. Puede parecer una tontería pero es importante. Y luego, por supuesto, gramática: el orden de las palabras, el plural, uso de sustantivos en formas definida o indefinida...

4. Hablar (tala). Esta parte del examen se hace un día distinto. Por ejemplo, nuestra clase tuvo el examen el martes y la parte oral un par de días después. Los profesores publican una lista con la hora exacta de cada pareja, porque en este caso, el examen se hace con un compañero. En mi caso, había dos profesores, uno toma notas y el otro es el que dirige la conversación. Primero entré sola y tuve que hablar unos minutos sobre un tema que ellos te proponen (a mi me tocó hablar sobre los idiomas, cuántos hablas, qué importancia tienen en tu vida, etc). Es importante mentalizarse para hablar. Cuando no dominamos un idioma tendemos a quedarnos callados por inseguridad, pero aquí tienen que evaluarte así que hay que pensar un poco rápido e intentar lanzarse. Si te quedas callado o en blanco, el profesor vendrá al rescate y te hará preguntas concretas para ayudarte. La segunda parte de este examen es una discusión en pareja. Tu compañero entra en la habitación y el profesor os propone un tema de conversación. Se trata de demostrar que puedes hablar sobre un tema interactuando con otra persona. Hay que preguntar al compañero por su opinión, mostrar acuerdo o desacuerdo, etc. 



Unos días después tienes la nota y si todo ha ido bien, pasas de curso ;D. Otra cosa interesante es que la nota del examen ayuda al profesor a puntuar tu trabajo en el curso. Son dos notas distintas que se evalúan de A-E (o F si suspendes). Yo, por ejemplo, tuve una B en el examen como nota global y una A en el curso. Así que he empezado el curso D y... la diferencia entre uno y otro es tan abismal que aún no me he recuperado del susto :(. Hemos pasado de hablar de mobiliario de la casa, viajes, etc al... sistema de derecho de Suecia, funcionamiento de los tribunales, etc (!). Tenemos un nuevo libro que se llama Samhällskunskop en versión "sueco-fácil". Esta es una asignatura que se estudia en las escuelas y trata sobre el funcionamiento de la sociedad sueca. En general me está pareciendo mucho más difícil pero también mucho más interesante. En mi nueva clase hay alumnos que ya llevan algún tiempo en el curso D y me gusta escucharlos hablar, argumentar y discutir (lo hacemos mucho). Y espero poder llegar a hacerlo igual de bien que ellos... Aprender un idioma es algo parecido a subirse a una montaña rusa, tienes subidas y bajadas, días en los que el sueco te parece accesible y eres capaz de entender a otras personas y otros momentos en los que parece que hablan marciano y nunca vas a ser capaz de entenderlos. Así que... ¡paciencia y ánimo!Y si alguien que tiene que hacer la nationella prov lee esto... lycka till!!

P.D. En  Skolverket hay información un poco más detallada sobre las partes de la prueba.

12 nov 2013

SFI: mis primeras clases de sueco en Sundsvall


Hace una semana empecé –¡por fin!- las clases de sueco. Hasta ahora, he estado sobreviviendo con lo que aprendí en Madrid y estudiando en casa, pero la verdad es que hacerlo sola es bastante aburrido ;D. El estado sueco subvenciona la enseñanza de sueco a través del SFI (Svenska för Invandrare). Son cursos gratuitos orientados a la enseñanza de un sueco básico y aquí en Sundsvall tienen como centro de operaciones la escuela Nacksta (Nackstaskolan), en un barrio cerca del centro de la ciudad. Cuando caminas por los pasillos te das cuentas de que, a pesar de estar en el norte de Suecia, somos muchos los extranjeros que hemos llegado hasta aquí. La mayoría­ son refugiados que han huido de las situaciones extremas o guerras de sus países de origen. Un batiburrillo de nacionalidades, lenguas y culturas que cada día nos juntamos en esa escuela para intentar aprender el idioma. Como muestra, mi propia clase: Uganda, Ghana, Eritrea, Camboya, Tailandia, Bangladesh, Siria, Irán, Croacia, Irlanda, Alemania y España. Parece una reunión de la ONU.

Lo primero que haces para registrarte en la escuela es una entrevista donde evalúan tu nivel educativo y te dan cita para una prueba de nivel. Más que valorar cuánto sueco sabes (la mayoría parte de cero), pretende confirmar a qué nivel puedes acceder. Hay cuatro niveles: A, B, C y D, y diferentes caminos para cursarlos.

Opción 1 ( A+B): para los que no pueden leer o escribir en su lengua materna o que no están familiarizados con el alfabeto latino.
Opción 2 (B+C): para aquellos que tienen ciertos estudios, conocen relativamente el alfabeto latino, pero necesitan ayuda para desarrollar otros aspectos del lenguaje como la gramática o la escritura.
Opción 3 (C+D): para estudiantes con una larga educación previa y que, por tanto, conocen las estrategias de aprendizaje, hablan otras lenguas, etc.

Así que cuando tienes estudios y hablas idiomas pasas directamente el nivel C. En mi primer día de clase nos dieron una charla informativa, traductores incluidos, donde nos explicaron el funcionamiento de los cursos, los derechos y obligaciones, y detallaron la política de privacidad y contra la discriminación de la escuela. Esta última parte de la charla fue una sorpresa para mí, sobre todo por la importancia que le dieron a estos temas. Pero me imagino que allí acuden personas que tienen bagajes tan distintos que tienen que estar habituados a todo tipo de situaciones.

A partir de aquí: cuatros horas diarias de sueco, desde las 12:00 a las 16:00 horas. El horario me trae por la calle de la amargura porque significa que almuerzo antes de ir a clase…¡a eso de las 11! A partir del segundo mes, las clases serán de 8:30 a 12:00 y mi maltrecho estómago me lo agradecerá, aunque suponga madrugar y salir muy temprano de casa durante los meses más fríos. Así que… ¡a estudiar, que siempre es más divertido hacerlo acompañada que sola como hasta ahora!




P.D. Para las personas que trabajan, el SFI ofrece unos cursos menos intensos: un par de horas por las tardes, dos veces a la semana, en otra escuela en el centro de la ciudad. 

3 sept 2013

Pausa y vuelta a empezar: Hej Sverige!


A veces las cosas surgen y tienes que tomar decisiones improvisadas. Eso nos pasó la semana pasada y como resultado he hecho un viaje relámpago a España. Vuelta a casa, mucho antes de lo previsto. Bienvenidas sean todas las improvisaciones si terminan así. Después de una semana arropada por la familia y amigos, desconectada de Suecia, burocracia y demás, toca volver a nuestra nueva realidad. Hay que reengancharse a los planes y a los deberes pendientes, recargar las ilusiones y crearnos poco a poco una nueva rutina, algo que no es tan fácil cuando estás en un país extranjero y tienes que sortear cada día pequeños obstáculos. Probablemente el mayor problema cuando llegas a Suecia sea conseguir un sitio donde vivir porque el alquiler es bastante problemático, el desajuste entre oferta y demanda es brutal y prácticamente te hacen un casting para alquilarte un piso. Afortunadamente, vinimos con ese problema resuelto de antemano pero aún nos quedan otras muchas cosas por hacer. 

Esta es mi lista de deberes para el mes de septiembre:

-Conseguir el personnummer, el famoso número de identificación sueco que te abre las puertas más variopintas: desde abrir una cuenta bancaria, asistir a los cursos de sueco subvencionados por el estado (Svenska för Invandrare), tener un teléfono de contrato o apuntarte al gimnasio de la esquina. Es el gran objetivo de todo recién llegado. Está costando pero estamos en ello, otro día ampliaré un poco el tema de la burocracia sueca porque da mucho de sí. A mí, de momento, me sigue quitando el sueño.

-Instalar internet en casa. Afortunadamente este objetivo ya está conseguido. Desde hace apenas unas horas, casi dos meses después, por fin tenemos un contrato con Telia (el Movistar sueco). Se acabó el turnarse para utilizar el usb y por fin podemos hablar por el  Skype normalmente con la familia y los amigos, sin tener que estar pendiente de las restricciones de los megas que nos quedan.

-Estudiar sueco. Y mucho. Aunque no pueda empezar el curso de SFI tengo que hacer el propósito de estudiar por mi cuenta, repasar los apuntes de las poquitas clases que tuve en Madrid y recurrir a internet, que es una fuente inagotable de recursos también en este caso. Es una forma muy limitada y bastante aburrida de aprender un idioma pero mientras no pueda ir a clase tendré que conformarme.

-Hablar más sueco. Aunque cueste, aunque la mayoría de las veces no sepa cómo se pronuncia ni si lo que intento decir tiene sentido. Si no te lanzas a la piscina y pierdes el pudor y la vergüenza no habrá forma de avanzar. Hasta ahora tenía dos excusas maravillosas para no hacerlo: primero, los suecos hablan un inglés casi perfecto y eso es estupendo pero también muy peligroso porque te acostumbras a ir a lo fácil; segundo, sin tener un mínimo de conocimiento de una lengua es muy difícil intentar desenvolverte en el día a día. Lo cierto, es que nos acomodamos a recurrir al inglés y siempre decimos eso de: “cuando empecemos las clases…” pero hay que ponerse las pilas porque aprender sueco es el paso definitivo para conseguir el último punto de  mi lista y el más importante de cara al futuro.

-Encontrar trabajo. Suena a utopía cuando vienes de un país que ronda una tasa de paro del 27 por ciento, pero es el gran objetivo. Afortunadamente, en casa contamos con el respaldo del trabajo de mi medio limón pero eso no cambia la situación. Encontrar un trabajo es esencial para integrarte en la sociedad y estar feliz contigo misma. Será mejor o peor, porque cuando llegas a un país extraño no siempre puedes elegir, pero será la llave que abrirá nuevas puertas: seguridad, nuevas amistades,  avances con el idioma, etc.


Así que hay que ponerse manos a la obra, ¡que hay mucho por hacer!