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15 sept 2013

¡A por setas!: estrenando los bosques suecos


Hoy es el Día de los bosques (Skogens dag). Los suecos tienen días para todo, ayer fue el Día del caballo (Hästens dag) en Sundsvall y los niños tenían actividades en el parque de Norra Berget, tienen también, por ejemplo, días dedicados a determinados dulces (estos estoy dispuesta a celebrarlos todos). En fin, que estar pendiente del calendario sueco es una forma útil de ir conociendo la cultura del país.




Coincidiendo con esta celebración, nos hemos lanzado a hacer nuestra primera incursión en los bosques suecos. Hacía tiempo que teníamos pendiente ir a coger setas. Aquí es una actividad muy común: una cestita, unas botas de agua y ¡hala!, al bosque. Esta “equipación” tiene su explicación: la cesta porque las setas no pueden meterse, por ejemplo, en bolsas de plásticos porque se estropean y las botas de agua… bueno, las botas fue un consejo con el que nos insistieron varias personas. Razones como: pequeñas serpientes, garrapatas o protección en general. Vamos, a mí con la primera razón ya me convencieron, pero tengo que decir que no me he tropezado con ninguna. Y después de nuestro primer paseo puedo confirmar que fue una gran idea llevarlas, aunque sea solo por evitar los arañazos de las ramas. Porque nosotros hemos ido a campo través, nada de senderos, al bosque en su estado natural. Y eso hemos podido hacerlo porque nos ha acompañado nuestro cicerone particular, un cordobés afincado en Suecia desde hace décadas que nos está enseñando un poco de todo de la vida por estas tierras. Nosotros somos unos auténticos ignorantes en temas de setas (y si me apuras en cualquier cosa relacionada con la naturaleza en general, "chicos de ciudad" podríamos decir) así que es imprescindible ir acompañado de alguien que conozca los distintos tipos para evitar sustos. No hay que olvidar que las setas pueden ser peligrosas.



Nosotros íbamos buscando kantareller, las más habituales por aquí. De hecho están en todos los supermercados a unas 200 coronas el kilo. Sin embargo, por el camino encontramos también otros dos tipo de setas comestibles (trattkantarell y fårticka) y como resultado, dos cestas llenas hasta arriba. Hemos tenido la suerte de los principiantes. Ahora toca limpiar y lo mejor de todo, ¡comerlas!

P.D. Las fotos no son especialmente buenas, pero tenía las manos ocupadas intentando no perder el equilibrio. Los que me conocéis, ya sabéis que tengo “una gracia natural” para desenvolverme por campos, bosques y similares, con botas de agua y cesta al brazo, aún más ;D.