23 ago. 2013

Olivolja, ese oscuro objeto de deseo para el expatriado


Hace unos días recibimos un paquete de España, una prueba para comprobar qué tal funcionan el envío de cajas ya que tenemos repartidas un par de cajas con cosas que no hubo forma de meter en el sufrido coche que nos trajo hasta aquí. La mala noticia es que la caja llegó en unas condiciones un poco regulares y había sido completamente abierta (mejor dicho, rota) supongo que en la aduana. Así que la pobre llegó envuelta en una cinta adhesiva kilométrica y un poco mal parada. Menos mal que dentro no había nada frágil. Lo mejor del experimento es que ahora tenemos en nuestra cocina nuevos suministros: unos cuantos litros de aceite de oliva, varios paquetes de café, especies variadas que no hemos encontrado aún por aquí y otras cosillas que han sido más que bienvenidas. Y no es ninguna tontería el tema del aceite de oliva (olivolja, en sueco), aquí más que nunca podemos llamarle el “oro líquido”. Nos costó lo suyo dar con el aceite de oliva en los supermercados, hay mucho pasillo de aceites variados pero de oliva poquitos y cuando lo encuentras…¡ madre mía!, prepara la cartera. El otro día nos emocionamos cuando encontramos  en el supermercado Willis una estantería llena de aceite de oliva y, de repente, apareció la marca Carbonell, una fiesta en medio del pasillo del supermercado. Pero se nos pasó la alegría nada más ver el precio: 69,90 coronas suecas… ¡el litro! Es decir, unos 8 euros. Así se comprende mejor nuestra sonrisa agradecida cuando vimos los tres litros enviados desde España. Claro que también se puede comprar aceite de oliva de marca blanca, por ejemplo, tanto ICA como Coop, dos de los supermercados suecos más conocidos, tienen su propio aceite. Sale bastante más barato, rondando las 40 coronas y sales del paso, no están mal… Eso sí, las primeras tortillas de patatas que hice tenían un tono grisáceo (o verdoso, según se mire)  un poquito raro ;D. Mientras seguimos buscando un aceite que combine eso de calidad y precio, tenemos reservas para hacer varias tortillas, aliñar unas buenas ensaladas, etc.


P.D. El detalle de la bandera de Andalucía no tiene precio. Gracias una vez más por esa caja tan bien pensada. 

18 ago. 2013

Sundsvall, la ciudad de los dragones



Esta ciudad está tomada por los dragones. A falta de caballeros y princesas, dragones hay en cada esquina, al menos en el centro. Son coloridos y simpáticos, te los encuentras en los lugares más inesperados y cada uno tiene su propia personalidad. Está el periodista que lee en la bañera el periódico local; el culto que está delante de la librería, gafas y libro incluido; el que representa a los trabajadores de urgencias del 112…

De hecho cada año, con la llegada del buen tiempo, los dragones son renovados y presentados en la Drakparaden, una especie de desfile con diferentes actividades para grandes y pequeños. Suele ser en el mes de mayo, hay alrededor de una treintena de empresas que son las propietarias de los dragones y encargan a diferentes artistas crear una nueva temática para ellos. Por eso cada dragón promociona diferentes aspectos de la ciudad o de empresas de la zona. El público vota sus favoritos y los elegidos animarán las calles de la ciudad durante el verano.

Pero ¿qué relación tiene Sundsvall con los dragones? Con los dragones en sí, ninguna, pero aquí son un símbolo vinculado a la historia de la ciudad, representado a través del fuego. Y es que esta ciudad, cuando corría el año 1888, sufrió un terrible incendio que la dejó reducida a cenizas. Literalmente. No era la primera vez que Sundsvall ardía, también lo hizo un siglo antes cuando los rusos le prendieron fuego pero nunca hasta entonces lo había hecho con tanta violencia y destrucción. Dicen que fue el mayor incendio visto en Suecia. Hay que tener en cuenta que en la época era común que las ciudades estuvieran construidas principalmente en madera. Pura estopa. Más de 9.000 personas fueron desalojadas y se quedaron sin hogar.  Sin embargo, esta misma desgracia permitió que la ciudad se creciera en la adversidad y gracias a la colaboración de algunos de sus ciudadanos más ricos de la época, que trajeron a renombrados arquitectos del país, fue reconstruida desde los cimientos, esta vez en piedra. Y se convirtió así en la primera ciudad en Suecia construida en este material. Algo que en principio puede llamar la atención y parecer contradictorio puesto que una de las grandes industrias de la zona es precisamente la madera. Desde entonces ellos están orgullos de esta pequeña revolución urbana, pues no se conocía una ciudad construida en piedra tan al norte del continente europeo. Por eso la arquitectura de sus edificios es tan  uniforme y sus edificios de estilo renacentista están tan bien conservados, de hecho a la zona del centro, al corazón de la ciudad,  se le conoce en sueco como stenstad, el “pueblo de piedra”.

Para que nadie olvide el origen de la ciudad tal y como se conoce hoy día, los dragones toman las calles y hacen las delicias de los más pequeños. Estas criaturas también han sido fuente de inspiración, por ejemplo, para crear la “S” del logotipo de la ciudad y dar nombre al club de baloncesto profesional de la ciudad, los Sundsvall Dragons. El pasado llena de vida el presente. Y si miras al cielo de la plaza principal (stora torget).En lo más alto del edificio conocido como Hirschska huset, un ave fénix vigila sus calles y le cuenta al viento las viejas historias de cómo Sundsvall renació de sus cenizas.


14 ago. 2013

Härnösand y el declive del verano



Hace casi una semana que parece que el verano se ha olvidado de nosotros. Los días amanecen grises, con una lluvia intermitente que a ratos te sorprende con unos rayos de sol improvisados. Como nuestras tardes de septiembre en España, antes de que el cambio climático nos desconcertara a todos con sus antojos. Con este tiempo apetece poco salir pero menos quedarse en casa, así que este fin de semana cogimos en coche en dirección Härnösand. Apenas a cincuenta kilómetros al norte de Sundsvall. Creo que no fue culpa de la ciudad pero la verdad es que era una mañana plomiza y desangelada. Tampoco ayudó que la ciudad estuviera prácticamente vacía. ¿Dónde se mete la gente? Domingo, mes de agosto, media mañana y ni un alma en la calles. Por todos esos motivos creo que la primera impresión de Härnösand no ha sido ni buena, ni mala. Descafeinada. Es una ciudad bastante más pequeña que Sundsvall, que vive de la industria y también es centro de estudios. La Mittuniversitetet, es decir, la universidad de la zona de Västernorrland tiene aquí bastante presencia. Aunque ese ambiente estudiantil que puedes esperarte aún no se aprecia. La Universidad está alejada del centro y los estudiantes aún están apurando las vacaciones.

Lo que sí estoy dispuesta a concederle a Härnösand es que está muy cuidada, hasta en el rincón más inesperado te sorprende una explosión de color. Las flores, Härnösand es la ciudad de las flores, sobre todo, de las petunias.

Otra cosa buena fue el lugar donde comimos. Un pequeño café-restaurante con mucho encanto. Nosotros nos sentamos fuera, en la terraza, aprovechando que el sol se había animado pero el interior es de lo más acogedor y un rato después estaba lleno de gente tomando su fika. Mientras, nosotros apurábamos el café y algunos pájaros como el de la foto intentaban presionarnos para que nos marcháramos ya y les dejáramos disfrutar de los restos de la comida. Estando tan cerca, seguro que volveremos. Le daremos otra oportunidad, quizá fue el día, quizá el tiempo, quizá fue el ánimo que te contagia el cielo gris.




Eso sí, apuntando queda en la agenda el trayecto desde Hänösand hasta Örnsköldsvik, bastante más al norte. Es la Höga Kusten, la costa alta sueca y dicen que es un espectáculo digno de ver. Una costa abrupta, salpicada de fiordos e islas rocosas que dan al Golfo de Botnia y está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pero para eso necesitáremos un día entero, preferiblemente con un gran sol luciendo en el horizonte.

11 ago. 2013

El lavadero, ¿novela negra nórdica?


Cae la noche en la parte de atrás de un viejo edificio de una ciudad escandinava cualquiera. El suelo de gravilla, las bicis apoyadas en la pared y una vieja puerta de madera que cruje cuando apenas has empezado a girar la manilla. Lo siguiente que se ve es una escalera de piedra que desciende hacia a ninguna parte, apenas se vislumbra el final, solo los escalones irregulares y las paredes descascarilladas… Podría ser un escenario perfecto para cualquier novela de intriga, ahora que está tan de moda la novela negra nórdica, pero es algo mucho más mundano: mi lavadero.

Aquí es habitual que los edificios tenga una especie de lavandería comunitaria que en sueco se llama tvättstuga. El procedimiento es el siguiente: en la entrada hay una lista con los días del mes divididos en cuatro turnos de cuatro horas. Eliges el turno que más te convenga (o el que puedas) y apuntas tu nombre. Llegado el día ya tienes acumulada una cantidad importante de ropa que tienes que organizar y bajar cuatro pisos (he mencionado ya que no tenemos ascensor, sí creo que sí) cargada con las cestas-bolsas y todo lo necesario para poner una lavadora: detergente, suavizante, la bolsa de tela para la ropa delicada, etc. Cuando bajas las escaleras, sales a la parte trasera del edificio y te encuentras esas inquietantes escaleras de la foto que dan a un sótano. Lo primero: localizar la luz (y no, no es tan sencillo, la primera vez necesitamos una linterna) y el cuarto en cuestión, porque allí también hay otras misteriosas habitaciones y pasillos que no sé muy bien a dónde llevarán, y no sé si quiero saberlo, la verdad. Normalmente, en el cuarto donde están las lavadoras hace calor porque además de dos lavadoras, una secadora y un fregadero, hay un par de cordeles donde la gente cuelga la ropa para secarla con ayuda de un calentador que da directamente sobre ella y sube unos cuantos grados la temperatura ambiente.

Empieza el espectáculo, sacas ropa, toallas, sábanas y pones una lavadora tras otra; de vez en cuando una secadora y mientras… esperas. Podría subir al apartamento pero la idea de subir y bajar las escaleras cada 20 minutos me cansa solo de pensarlo. Y ahora es fácil porque ya hemos aprendido pero nuestro primer día de lavandería en Suecia fue toda una experiencia: ni idea de cómo funcionaban esas lavadoras y secadoras industriales y todas las instrucciones en sueco. ¡Menos mal que este tipo de artilugios son pura intuición!



Después de unas cuantas horas, limpias un poco para que el siguiente en la lista encuentre todo decente y empiezas a subir toda la ropa limpia. Tiende lo que se ha quedado húmedo, plancha y guarda la ropa limpia. Y ya has perdido una mañana o tarde de tu vida haciendo cosas absurdas. No tenía la sensación de invertir tanto tiempo en estas cosas antes. No sé si será por tener que hacerlo todo en un mismo día en lugar de ir haciéndolo poco a poco cuando más te convenga. Ahora la lavadora es un privilegio y a eso me va a costar acostumbrarme. 


P.D. El otro día me comentaba una antigua compañera de trabajo que en Nueva York también está organizado así y que ella se considera afortunada porque su cuarto de lavandería está cerca porque hay gente que tiene que recorrerse tres manzanas con toda su ropa en un carrito. Visto así, quién no se consuela es porque no quiere. Voy a dejar de quejarme ;D.

7 ago. 2013

Friskis & Svettis, ejercicio al estilo sueco


La semana pasada mientras paseaba por los alrededores del puerto de Sundsvall me encontré con esto. Un grupo bastante grande de gente en una explanada de césped haciendo ejercicio al ritmo de la música. Colocados en círculo seguían las instrucciones del monitor que se situaba en el centro, todos aprovechando la agradable temperatura que ofrecía la caída de la tarde.  


A un lado el Casino de la ciudad; al otro, las embarcaciones deportivas y, alrededor, los curiosos que pasábamos por allí. Es Friskis&Svettis, una organización deportiva que surgió en Estocolmo en 1978 con el objetivo de promover un estilo de vida saludable y que ya ha exportado su modelo a otros países como Inglaterra, de hecho cuenta con más de 500.000 miembros en toda Europa. Se puede traducir por Saludable&Sudor y tiene como motor una idea: "suda y sonríe, a la manera sueca". Una forma de hacer ejercicio divertida y fácil: saltos, ejercicios aeróbicos, estiramientos, música, una dinámica entretenida  y mucha, mucha, energía positiva.

6 ago. 2013

Agosto, el mes del cangrejo en Suecia


Estos crustáceos son los protagonistas del mes de agosto sueco. No cualquier tipo de cangrejo, sino los cangrejos de río. Y es que estos pequeños manjares son muy codiciados desde que a principios del siglo XX se impusiera la veda de su pesca y se limitara a los meses de agosto y septiembre. Y ahora para poder cubrir la demanda se recurre también a la importación, vienen de China, Turquía, Estados Unidos… pero, por supuesto, los más preciados son los suecos.

Cuando la gente se reúne en familia o con amigos a celebrar lo que llaman el kräftfest  o kräftskivor se sigue todo un ritual. Lo fundamental es la forma de cocinarlos, siempre en salmuera y con eneldo; después, los preparativos en torno a la mesa se convierten en algo festivo. De hecho los supermercados venden todo tipo de productos especiales: servilletas, manteles, grandes baberos y unos divertidos cucuruchos que se supone que hay que llevar en la cabeza, siempre con los cangrejos como protagonistas. Los acompañan de queso, cerveza y chupitos de aguardiente.


Nosotros disfrutamos de nuestro primero kräftfest en un entorno típicamente sueco: una mesa en los exteriores de una preciosa casa de campo, con su fuego encendido para el frío de la noche no se dejara sentir demasiado, unas velas para alumbrarnos y, lo más importante, buena compañía. Y los cangrejos, a los que por cierto no les pregunté su nacionalidad, estaban deliciosos. 

4 ago. 2013

Descubriendo el lago Sidsjön en Sundsvall


Cinco minutos en coche. Eso es exactamente lo que hemos tardado en llegar a este espectacular lago. No descubro nada si digo que en Suecia los lagos abundan, pero tener uno al lado de casa es un privilegio que me regala Sundsvall. Es una de las cosas positivas de este lugar, aquí todo está cerca. Teniendo aún tan reciente nuestra vida en una ciudad como Madrid  nos damos cuenta de que eso es un gran lujo. El sábado cogimos el coche para hacer una primera inspección, una ronda de reconocimiento para ver exactamente dónde estaba y qué se hacía por allí. El lugar superó tanto nuestras expectativas que hoy hemos vuelto. Esta vez ya preparados: bañadores, toalla y bocadillos.

Sidsjön es un lago bastante grande a apenas unos kilómetros del centro de la ciudad. Alrededor del perímetro del lago hay un largo paseo donde te encuentras con gente caminando, corriendo o mamás paseando a sus niños en la bici. La arboleda te ofrece sombra a ratos lo que hace el paseo más agradable, sobre todo, este fin de semana que según los periódicos ha sido el más caluroso del año. A lo largo del paseo te vas encontrando pequeños embarcaderos donde la gente se reúne, coloca sus toallas y echa el día con su familia o amigos. Ni que decir tiene que pillar un embarcadero de esos es una tarea complicada y eso que esta mañana hemos ido tempranito. Hay dos zonas de baño más amplias, donde el lago forma algo parecido a una  orilla y hace más cómodo el baño, ideales para la gente que va con niños pequeños.  Bancos de madera,  merenderos y zonas de barbacoa animan también el lago para la gente que solo quiere hacer un descanso en la caminata, hacer un picnic o simplemente disfrutar de las vistas.  Puedes ir simplemente a darle de comer a los patos o alquilarte un kayak y recorrer el lago. Hay alternativas para todos los gustos.

Nosotros hemos estado en un pequeño rincón con un merendero donde también había espacio para colocar la toalla y tomar el sol, incluso un pequeño acceso a las aguas del lago. Un sitio tranquilo y recogido. Casi treinta grados pero con una ligera brisa, la justa para refrescarte. Pero… la perfección no existe. Nuestro primer intento de bañarnos en un lago no ha sido muy satisfactorio. El fondo es  fangoso, del tipo que hace que los pies se hundan a cada paso y cueste moverlos; es irregular y con grandes escalones, de forma que te llega el agua por el tobillo y segundos después, directamente al cuello, así que es un poco imprevisible. Y, lo más importante, lo de bañarme rodeada de peces no lo veo. Porque resulta que en este lago también se pesca y mucho. De hecho, según nos ha contado un señor sueco que pasaba por allí paseando a su perro, es un sitio muy conocido por la pesca, sobre todo del salmón, el pescado sueco por excelencia. Según nos decía, cada poco tiempo se encargan de abastecer el lago de peces para que la gente pueda seguir pescando.



La ciudad está muy orgullosa de esta zona y cuida mucho de este tipo de áreas recreativas, lo que le valió en 2010 que la Agencia sueca de protección del Medio Ambiente le concediera la medalla de oro.

En invierno, Sidsjön se convierte en punto de encuentro para disfrutar de la nieve. Tiene una pequeña colina que la gente aprovecha para esquiar y tirarse en trineo. Patinaje sobre hielo, esquí de fondo y, cómo no, pesca. Sí, en el hielo. Pero eso ya tendremos ocasión de verlo más adelante. De momento me quedo con que es un lugar idílico para pasear, incluso será mejor cuando no haga tanta calor (yo ya tengo el termostato sueco colocado y hoy los treinta grados me han parecido demasiado). Eso sí, para el tema del baño, me van más las playas del Báltico, el agua está fresca pero limpia, buena arena y hay variedad para elegir. Habrá que ver si el verano nos sigue regalando días como los de este fin de semana.

P.D. En las fotos se ven las primeras setas que he visto hasta ahora. Dicen que hay que esperar a que llueva más y avance agosto para poder ir al bosque a recogerlas. ¡Esperando estoy!Buscando mi cestita y todo ;D.

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